El dilema del visionario: equilibrar los comentarios de los clientes y la innovación


«Si le hubiera preguntado a la gente qué querían, me habrían dicho caballos más rápidos».
🐎 - Henry Ford (quizás)


Esta cita, que a menudo se atribuye a Henry Ford (aunque no hay pruebas concretas de que lo haya dicho), resume un desafío fundamental en el desarrollo de productos: el dilema del visionario. ¿Cómo podemos equilibrar la escucha de los clientes con la superación de los límites de la innovación?


El problema con solo escuchar

A primera vista, puede parecer que el camino para crear las funciones correctas consiste simplemente en preguntar a los clientes qué es lo que quieren. Después de todo, ¿quién sabe mejor que los propios usuarios? Pero hay una trampa:

  • Imaginación limitada: Los clientes suelen verse limitados por lo que saben que es posible. Es posible que pidan mejoras graduales en lugar de cambios revolucionarios.
  • Prejuicio actual: Las personas tienden a centrarse en sus necesidades actuales y es posible que no anticipen los requisitos futuros o los avances tecnológicos.
  • Dificultad para articular las necesidades: A veces, los clientes tienen dificultades para expresar lo que realmente necesitan, especialmente si se trata de un problema que se han acostumbrado a solucionar.


El peligro de ignorar a los clientes

Por otro lado, ignorar por completo los comentarios de los clientes en favor de las ideas de un visionario puede llevar a:

  • Productos desalineados: Crear funciones que en realidad no resuelvan los problemas del mundo real.
  • Recursos desperdiciados: Invertir tiempo y dinero en desarrollos que los usuarios no quieren ni necesitan.
  • Oportunidades perdidas: Pasar por alto información valiosa que podría conducir a innovaciones significativas.


Encontrando el equilibrio

La clave para crear las funciones correctas reside en un enfoque matizado:

  • Observe, no se limite a preguntar: Observe cómo los clientes utilizan su producto y sus soluciones alternativas para las limitaciones. Estas observaciones pueden revelar necesidades tácitas.
  • Comprenda el problema, no la solución: Cuando los clientes sugieran funciones, profundizan para entender el problema subyacente que intentan resolver.
  • Anticipe las necesidades futuras: Utilice las tendencias del mercado, los avances tecnológicos y su experiencia en el sector para predecir lo que los clientes podrían necesitar en el futuro.
  • Iterar y probar: Desarrollar prototipos o productos mínimos viables (MVP) para probar ideas innovadoras con usuarios reales.
  • Educar y guiar: A veces, es necesario mostrar a los clientes nuevas posibilidades antes de que puedan apreciar su valor.


Ejemplos del mundo real

  • Apple y el iPhone: Steve Jobs dijo la famosa frase: «La gente no sabe lo que quiere hasta que se lo enseñas». Apple no solo creó un teléfono mejor, sino que reinventó lo que podría ser un teléfono.
  • Netflix y streaming: El cambio de Netflix del alquiler de DVD al streaming no se debió a las solicitudes de los clientes, sino a anticipar el futuro del consumo de contenido.
  • Amazon y AWS: Amazon Web Services no se creó porque los clientes solicitaran la computación en nube. Nació de las propias necesidades de Amazon y de una visión del futuro de la infraestructura de TI.


Conclusión

Crear las funciones adecuadas no consiste en ofrecer a los clientes exactamente lo que dicen que quieren. Se trata de resolver problemas que ni siquiera sabían que tenían. Requiere un equilibrio delicado entre escuchar a los clientes, observar su comportamiento, comprender sus necesidades subyacentes y tener la visión necesaria para ver más allá del presente.

Como fundadores, desarrolladores e innovadores, nuestro trabajo no consiste solo en crear lo que se nos pide, sino en imaginar y crear lo que realmente se necesita, incluso si nuestros usuarios aún no lo imaginan.